América Latina: según estudio de fundación alemana el prestigio de China avanza y el de EE.UU retrocede


En un escenario global atravesado por tensiones, guerras y liderazgos impredecibles, América Latina parece estar recalibrando su brújula geopolítica. Una encuesta reciente —el AMLAT Radar 2026— revela un cambio de época: el prestigio de China crece con fuerza en la región, mientras el de Estados Unidos se desploma y el de Europa muestra signos de desgaste.

El estudio, impulsado por la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung junto a la revista Nueva Sociedad y el grupo Diálogo y Paz, encuestó a 12.000 personas en diez países latinoamericanos (entre ellos, Argentina). La fotografía que emerge no solo refleja percepciones actuales, sino también una evolución marcada respecto del relevamiento realizado entre 2021 y 2022.

La conclusión más contundente es que China es la única potencia cuya imagen mejora de manera sostenida. En paralelo, Estados Unidos —bajo el segundo mandato de Donald Trump— sufre una caída abrupta en su valoración, mientras que Europa pierde terreno, especialmente por el retroceso en la percepción de países como Alemania y Francia.

El avance silencioso de China

Lejos de discursos ideológicos, la mirada latinoamericana sobre China parece anclarse en el pragmatismo. Para una porción creciente de la población, el gigante asiático representa una vía posible hacia el desarrollo, asociada a la educación, la innovación tecnológica y la infraestructura.

No es un fenómeno abstracto. La presencia china se volvió cotidiana: desde plataformas como TikTok hasta el consumo masivo en tiendas online como Shein o el auge de vehículos eléctricos de marcas como BYD. A esto se suma un dato estructural: China ya es el principal socio comercial de Sudamérica.

De hecho, ante la pregunta sobre qué país podría servir como modelo de desarrollo, China lidera con el 36% de las respuestas, seguida por Japón y, más atrás, Estados Unidos.

El desgaste de Washington

El deterioro de la imagen estadounidense no se explica únicamente por la competencia con China, sino también por factores políticos. El informe señala que las políticas impulsadas por Trump —percibidas como agresivas e intervencionistas— han tenido un costo reputacional significativo.

Intervenciones directas o indirectas en procesos políticos regionales, acciones militares y una retórica de confrontación contribuyen a consolidar la percepción de Estados Unidos como una potencia más enfocada en lo militar y económico que en el desarrollo compartido.

Este rechazo es particularmente fuerte en países como México, donde la desconfianza hacia Washington triplica la que genera China.

Europa: prestigio sin presente

En cuanto a Europa, el diagnóstico es más sutil pero igualmente preocupante. Aunque mantiene cierto prestigio histórico —con España a la cabeza de las valoraciones positivas—, su imagen aparece vinculada al pasado, con escasa capacidad de proyectarse como actor dinámico en el nuevo orden global.

Conflictos como la guerra en Ucrania y una agenda interna compleja parecen haber debilitado su influencia simbólica en la región, incluso en momentos en que acuerdos como el de la Unión Europea con el Mercosur buscan relanzar los vínculos.

Un mapa heterogéneo

Pese a las tendencias generales, el estudio también muestra matices nacionales. En Brasil, por ejemplo, conviven una diplomacia activa con una sociedad escéptica sobre su política exterior. En Chile, el rechazo a la inmigración emerge como un factor político relevante. Y en Venezuela, las percepciones sobre China y Estados Unidos aparecen prácticamente empatadas.

Además, el liderazgo global también está bajo cuestionamiento. Trump encabeza el ranking de desconfianza, seguido por Vladímir Putin, Nicolás Maduro y Xi Jinping.

Más que un giro abrupto, lo que refleja el AMLAT Radar 2026 es una transición. América Latina no parece alinearse automáticamente con una potencia, sino evaluar opciones en función de oportunidades concretas.

En un mundo cada vez más fragmentado, la región deja atrás viejas lógicas de dependencia para explorar nuevas formas de inserción internacional. Entre el pragmatismo y el desencanto, el mapa geopolítico latinoamericano se reconfigura, mientras las grandes potencias disputan no solo los mercados como tal, sino también la confianza.


Publicar un comentario

0 Comentarios

Últimas Publicaciones

Cargando contenido...