Mientras los misiles vuelven a cruzar el cielo de Medio Oriente y la posibilidad de una solución diplomática parece más lejana que hace apenas unos días, un dato comenzó a circular con fuerza en medios internacionales: Donald Trump aseguró al menos en 37 ocasiones que un acuerdo definitivo con Irán estaba próximo.
La cifra fue recopilada por el diario Times of India, que contabilizó las ocasiones en las que el presidente estadounidense sostuvo públicamente que la guerra estaba "muy cerca" de terminar, que las negociaciones transitaban su etapa final o que la paz llegaría en cuestión de días.
La reiteración del mensaje no es nueva. Desde el alto el fuego alcanzado en abril, Trump insistió en numerosas oportunidades con que las conversaciones avanzaban favorablemente. Apenas el 7 de junio volvió a afirmar que Estados Unidos estaba "muy cerca" de alcanzar un acuerdo con Teherán.
Dos días después redobló la apuesta. Aseguró que el entendimiento se encontraba en sus "momentos finales" y que podía concretarse en "dos o tres días".
Sin embargo, la realidad volvió a correr en dirección contraria.
Este 10 de junio el conflicto registró una nueva escalada luego de que fuerzas estadounidenses lanzaran ataques contra objetivos iraníes cerca del estrecho de Ormuz en respuesta al derribo de un helicóptero Apache. Teherán respondió con misiles y drones dirigidos contra bases estadounidenses en Jordania, Bahréin y Kuwait, elevando nuevamente la tensión regional.
El recrudecimiento de las hostilidades llegó apenas horas después de que Trump acusara a Irán de demorar las negociaciones y advirtiera que el país "tendrá que pagar el precio" por no avanzar más rápido hacia un acuerdo.
La contradicción entre las promesas de una paz inminente y los hechos sobre el terreno comenzó a generar cuestionamientos sobre la estrategia comunicacional de la Casa Blanca. Aunque Washington sostiene que continúa buscando una salida negociada, las conversaciones permanecen estancadas por desacuerdos sobre sanciones económicas, el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz.
Más allá de la precisión exacta del conteo, el número 37 funciona como símbolo de una narrativa que se repitió durante meses: la idea de que la paz estaba a la vuelta de la esquina. Pero mientras las declaraciones optimistas se acumulan, la guerra sigue encontrando nuevas formas de prolongarse.
Y este miércoles, una vez más, los hechos parecieron desmentir los pronósticos.

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