Los archivos Montalbano: meterse en el túnel del tiempo a la espera de más

En tiempos como los que transitamos, donde la velocidad de la información parece devorarlo todo, el trabajo paciente y meticuloso de Néstor Montalbano se ha convertido en una valiosa rareza. Desde su canal de YouTube —que lleva su nombre— construye la memoria audiovisual de la Argentina a partir de fragmentos dispersos, noticieros olvidados y registros que parecían condenados al olvido.

“Esto no es un trabajo mío, es un trabajo de todos”, dijo en más de una oportunidad al explicar el origen del proyecto. Y la idea surgió, según cuenta, casi como una necesidad por rescatar aquello que el tiempo y la desidia institucional dejaron caer. Material filmado desde la década del 40, organizado año por año, como una línea de tiempo viva que permite volver a ver —y repensar— la historia reciente del país.

Ese trabajo, que logra condensar décadas de vida argentina en resúmenes claros y accesibles, avanza hasta 1995. Los videos siguen disponibles, continúan siendo consultados y compartidos, pero desde hace tres años no hay nuevas entregas que amplíen ese recorrido que muchos consideran imprescindible. Una verdadera pena.

La frase que el propio Montalbano repite —“la memoria no puede depender de la casualidad”— adquiere hoy un peso especial. Porque su archivo no es solo una colección de imágenes: es un puente entre generaciones, entre hechos dispersos, entre el pasado y una sociedad que muchas veces lo desconoce.

Entre tanto, su trayectoria como director lo ha llevado a ser parte de grandes proyectos junto a Pedro Saborido: Cha, cha, cha y luego Todo por dos pesos, son dos de sus obras maestras en ese sentido, productos televisivos que revolucionaron el humor en el país.

No obstante, la ausencia de nuevas publicaciones no implica un cierre, pero sí abre una expectativa. Porque allí donde hay una línea de tiempo que se interrumpe, también hay espectadores esperando su continuidad. En un país donde la historia suele discutirse más de lo que se preserva, iniciativas como esta ofrecen herramientas, aportan más elementos, y contribuyen a la memoria colectiva.

Mientras tanto, acá compartimos el archivo de 1993, uno de los más extensos, con la idea de seguir promoviendo este fenomenal trabajo que bien vale la pena repasar año por año. Ese sí que es un ejercicio muy recomendable.


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