En tiempos dominados por el streaming, donde la música parece fluir sin soporte material, la reedición de discos clásicos vuelve a poner en escena una pregunta cada vez más recurrente: ¿sigue habiendo lugar para el objeto físico? En nuestro país, la respuesta parece ser afirmativa, porque el disco es un objeto que, de culto, pasó a ser muy demandado entre las nuevas generaciones. Y, aunque el Indio Solari y Skay no se hayan amigado, parece que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sí tomó nota de eso.
En los últimos días, el lanzamiento de la reedición en vinilo de Un baión para el ojo idiota, el tercer álbum de la banda (originalmente publicado en 1988), pasó a consolidar un proyecto más amplio de recuperación de la discografía del grupo en formato físico.
La edición, prensada en vinilo de 180 gramos y con audio remasterizado, fue supervisada por el entorno de la banda y respeta tanto el sonido como el arte original, uno de los sellos distintivos del universo ricotero.
Un proyecto que avanza disco por disco
La reedición de “Un baión…” no es un hecho aislado. Se suma a las de los dos primeros trabajos del grupo, Gulp! (1985) y Oktubre (1986), que regresaron al mercado en 2024, siguiendo un orden cronológico que busca reconstruir la obra completa de la banda en vinilo.
Este movimiento responde a un acuerdo entre los entornos históricos del grupo, que permitió avanzar en un proyecto largamente esperado por los seguidores: volver a tener los discos en su formato original, con una calidad acorde a los estándares actuales.
Un disco clave en la historia del rock argentino
Considerado uno de los trabajos fundamentales del grupo, “Un baión…” marcó una etapa de consolidación artística para los Redondos, con canciones que se transformaron en clásicos de su repertorio, como “Vencedores vencidos”, “Todo un palo” o “Vamos las bandas”.
Más allá de su valor musical, el disco también refleja un momento de transición: el paso de una banda de culto a un fenómeno cada vez más masivo dentro del rock argentino.
El regreso del vinilo y el valor del objeto
La reedición de estos álbumes no solo responde a una lógica de mercado, sino también a una demanda cultural concreta. En un contexto donde el acceso digital es inmediato, el vinilo aparece como una forma de experiencia distinta: escuchar un disco como objeto, con su arte, su sonido y su ritual.
En el caso de los Redondos, esa dimensión adquiere un peso particular. Su obra siempre estuvo acompañada por una fuerte identidad visual —con el arte de Rocambole— y una relación intensa con su público, que trasciende lo estrictamente musical.
La continuidad de estas reediciones parece confirmar que, lejos de desaparecer, el formato físico encuentra nuevas formas de vigencia, especialmente cuando se trata de artistas con una historia y una mística tan arraigadas.
Así, mientras las plataformas digitales dominan el presente, el regreso de los vinilos de los Redondos señala que, para muchos, la música sigue siendo también algo que se puede —y se quiere— tener entre las manos.
Escuchá "Un Baión" entero en el sitio oficial de Los Redondos:
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