Breve historia mundialista: “Copos de nieve”


Argentina debería hacer otro Mundial. No importa si salimos campeones o si nos quedamos en primera ronda. Tampoco importa cuánto cueste ni cuántos años falten. Creo que este país merece volver a organizar una Copa del Mundo, pero hacerlo todo distinto. Hacerlo lejos de una dictadura, primero y principal. Lejos de esa maquinaria siniestra que en 1978 utilizó la felicidad popular para disfrazar el horror.

El Mundial 78 fue el de los papelitos. El de Menotti. El de Kempes corriendo con los brazos extendidos y el pelo al viento. El de Luque, Bertoni, Passarella. El del “abrazo del alma” entre Fillol, Tarantini y Víctor Dell'Aquila. El campeonato que convirtió a Argentina en campeón del mundo por primera vez.

Yo tenía apenas tres años. ¿Qué recuerdo puedo tener de ese Mundial? Ninguno. Ni un partido. Ni un gol. Nada. Lo que tengo, en cambio, es algo así como recuerdos prestados.

Las repeticiones en televisión. Los documentales. Las revistas. Los relatos de otros. Los cuadros colgados en el quincho de mi tío Mingue, que amaba el fútbol de una manera tan auténtica que terminó enseñándonos a todos, sin proponérselo, que una pelota también podía ser una forma de felicidad.

Y hay una imagen que todavía me acompaña.

Cuando era chico y veía los festejos de Argentina campeón, no entendía que lo que caía desde las tribunas eran papelitos. Yo pensaba que eran copos de nieve. O granizo. Veía a Kempes correr entre esa tormenta blanca y creía que el fútbol también podía jugarse bajo una nevada.

La inocencia hace cosas raras.

Y tal vez esa confusión se me metió tan adentro que más de una vez terminé agarrando una pelota en el patio mientras caía nieve de verdad, imaginando que estaba ahí. Que corría dentro de ese estadio imposible. Que vivía, aunque fuera por unos minutos, lo mismo que esos jugadores habían vivido aquella tarde.

Con el tiempo entendí todo, claro. Pero aun hoy, cada vez que vuelvo a ver esas imágenes, una parte de mí sigue pensando en nieve antes que en papelitos. Y no me da vergüenza decirlo. Al contrario. Me devuelve directamente a la infancia. A los primeros botines. Al barrio, a las primeras canchas peligrosamente enripiadas. A ese momento de la vida donde uno todavía no sabe del horror ni de la manipulación ni de los militares.

Después crecimos. Y llegaron las preguntas.

Durante años el 6 a 0 a Perú me pareció una prueba definitiva. Algo imposible de explicar sin la intervención de la dictadura. Y probablemente hayan existido presiones, amenazas o intereses. Sería ingenuo pensar que no intentaron intervenir en todo lo que pudieron.

Pero también es cierto que en la cancha había un equipazo.

Argentina tuvo una primera ronda durísima contra selecciones europeas muy fuertes. Algo nada común para una selección anfitriona en un campeonato del mundo. Después vino Brasil. Después Holanda. Y en la final estuvimos a centímetros de perderlo todo con ese remate de Rensenbrink que pegó en el palo en el minuto 45, cuando el partido se terminaba. Si esa pelota entraba, hoy tal vez hablaríamos de otra historia.

Por eso cada vez me cuesta más reducir todo a una conspiración.

Además, porque después vinieron los juveniles campeones del mundo en Japón en el 79. Porque apareció Maradona. Porque Ramón Díaz parecía imparable. Porque algo futbolístico estaba naciendo de verdad en aquellos años. Había una idea. Un estilo. Una generación.

Y porque más allá de todo, en la cancha seguían viéndose los pingos, como dice el axioma popular.

Kempes. Fillol. Luque. Bertoni.

Nombres que para muchos de nosotros quedaron flotando como héroes de un país que todavía no sabía bien cómo contar su propia historia. Tal vez por eso el Mundial 78 siga siendo tan incómodo y tan fascinante al mismo tiempo. Porque fue alegría real en medio de una oscuridad también real.

Y quizás ahí radique su contradicción eterna.

En esos papelitos que para un nene podían parecer nieve mientras alrededor ocurría algo muchísimo más difícil de entender.


Publicar un comentario

2 Comentarios

Últimas Publicaciones

Cargando contenido...